lunes, 10 de noviembre de 2014

Profesores de corazón

La neurociencia ha demostrado que nuestros cerebros son plásticos. Más aún, ha demostrado también que nuestra arquitectura neuronal se organiza en función de nuestras experiencias y en especial, de las relaciones que establecemos con los demás. Nuestra mente es, literalmente, producto de nuestra historia social. En consecuencia, ser sociable ayuda a mantener la plasticidad mental y a aprender. Estas son las principales propuestas de la Neurobiología Interpersonal, una disciplina emergente, originada por el médico psiquiatra de UCLA Dr. Dan Siegel.
Desde su perspectiva, la educación emocional y el desarrollo de las habilidades blandas, son estrategias apropiadas para construir arquitecturas neuronales con mayor potencial para el aprendizaje académico.
El Dr. Siegel sostiene que la educación, para bien o para mal, configura nuestras mentes. Para mal, con la educación fragmentada que tenemos hoy. Para bien, si la educación nos prepara para relacionarnos mejor.
Tomar en serio esta aseveración, nos permite visualizar una educación orientada a desarrollar mentes sanas, flexibles y adaptables. Donde el profesor genera condiciones adecuadas para que sus estudiantes establezcan relaciones respetuosas entre ellos y el clima emocional del aula es de concentración, curiosidad intelectual, asombro y armonía; permitiéndoles un desarrollo mental óptimo.
La educación de calidad debe preocuparse de generar competencias relacionales en sus estudiantes. La paciencia, la cooperación, la empatía, la escucha activa y la amistad, son habilidades que pueden ser fomentadas en un ambiente educacional apropiado. Y esas mismas habilidades garantizan un potencial de aprendizaje mayor.
Si el profesor es el responsable de la salud mental de nuestros jóvenes, si es un motivador para que sus estudiantes desarrollen creatividad, cambien las preguntas y encuentren nuevas respuestas, si es aquel profesional que permite que nuestros jóvenes se adapten al cambio inexorable… entonces, la sociedad los tratará como los verdaderos héroes que son.

Esto es algo que muchos intuíamos. Los buenos profesores son aquellos que tienen vocación, que quieren a todos sus estudiantes, que confían y esperan grandes progresos en ellos. Son profesores de corazón.

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