martes, 4 de noviembre de 2014

Educación en la era de la Información

Estamos viviendo un cambio de era. Desde fines del siglo pasado, dejamos atrás la era industrial y nos sumergimos en la era de la información. La crisis educacional es global porque la educación industrial, estandarizada, fragmentada y homogénea no responde a las necesidades actuales. Reconozcamos que el gran logro de la educación industrializada, fue la cobertura, la masificación de la educación en todos los niveles. Gracias a esto, hoy el ser humano puede pensar que la educación es un derecho. Su gran pecado, fue la deshumanización progresiva que fue generando, fundamentalmente por su búsqueda de eficiencia y por controles de calidad propios de un sistema orientado a los resultados. El estudiante, finalmente, era un producto al final de una línea de producción, formado para progresar inexorablemente, sin consideración ni humanidad. Esto terminó por enfermar a nuestra sociedad de materialismo, consumismo y egoísmo. Esto acrecentó la desigualdad y nos convirtió en piezas de un mecanismo económico que no puede descansar.

Tenemos que aprovechar el cambio de era. Debemos diseñar una educación para  procesar eficientemente la información. En un mundo literalmente inundado de información, las competencias informáticas, la autogestión del conocimiento, la capacidad de síntesis, el uso de nuevas tecnologías y de redes sociales y la exploración eficiente deben ser objetivos fundamentales de la nueva educación. Internet es una herramienta de extraordinario potencial que tendremos que aprovechar mucho mejor. Tendremos que educarnos para vivir en un mundo digital. He ahí, una gran oportunidad.

Pero cuidado… Necesitamos aprender de los errores del pasado. Si comentemos nuevamente el error de olvidarnos de la esencia del ser humano, corremos el riesgo de convertir a las generaciones del futuro en robots. El humanismo debe ser la base para el nuevo diseño educacional. Ante todo, tenemos que aprender a relacionarnos. Las habilidades socio-emocionales, las competencias conversacionales, el trabajo en equipo, la sensibilidad medio-ambiental y la responsabilidad social tienen que permear toda la formación del estudiante. Necesitamos una educación colaborativa, donde todos los actores nos sintamos responsables de la sociedad que estaremos construyendo. Una sociedad de seres humanos, aprovechando la ciencia y la tecnología para mejorar su calidad de vida, pero co-construyendo relaciones significativas con sus semejantes. Una sociedad más feliz, respetuosa y responsable.

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