Quiero
compartir con ustedes el secreto del universo, un impulso profundo que no percibimos aunque está a la vista, puesto que está escrito en el firmamento…
Cada estrella que vemos es única. Ninguna es igual a otra. Tienen brillo propio. Pero si miramos con detención, vemos que están agrupadas en constelaciones, galaxias que contienen millones de estrellas que bailan adoptando formas extraordinarias.
Lo
que vemos en el cielo es energía ordenada por 2 principios dinámicos:
Las
2 fuerzas que gobiernan al Universo.
Una
de ellas es la diversificación. La otra es la integración. Ambas fuerzas,
aparentemente antagónicas, producen un movimiento cósmico de dimensiones
extraordinarias y nos brindan un espectáculo maravilloso todas las noches. El secreto que quiero develar, es que ambas fuerzas siempre se confabulan para reconciliarse...y demostrarnos que deben co-existir.
Estas
fuerzas se hallan presentes en todos los fenómenos complejos: los ambientales,
económicos, sociales y educacionales. En la dinámica de la complejidad, estos
impulsos se influyen mutuamente en un flujo de cambio permanente.
La
crisis educacional, se debe en gran medida, a que el sistema industrializado
que utilizamos se opone frontalmente a estas 2 fuerzas. La educación por una
parte estandariza y por ende, no reconoce la individualidad de cada estudiante.
Por otra parte, está estructuralmente fragmentada, dividida en disciplinas e
instituciones de educación que no están conectadas. Que nadie se extrañe
entonces, que la educación tradicional no pueda resolver los problemas que le
propone una sociedad cada vez más compleja.
Les
cuento esto porque ahora los profesores que comienzan a ejercer en el
ámbito educacional, deben reconocer la importancia del mensaje que nos señala aquel impulso profundo que
evoluciona hacia la diversidad. Ustedes son únicos. Cada uno con su propia
identidad. Y eso los hace valiosos para la educación. No traten de parecerse a
nadie. ¡Sean ustedes mismos! Necesitamos profesores originales.
Reconozcan
también que el desafío que tendrán con los estudiantes es justamente, fomentar la riqueza de la diversidad en las aulas. Porque ellos son diferentes,
tienen algo que enseñarnos. Necesitamos estudiantes que brillen con creatividad
y autenticidad. Celebren a los jóvenes diferentes.
También
deben reconocer el mensaje profundo del impulso hacia la integración. Aquel que
aprovecha las sinergias. Mantengan viva la comunidad universitaria que han
construido en estos años. Permanezcan cerca de su universidad y formen un grupo
de educadores que se caracterice por su cohesión. Les ayudará en los momentos
difíciles y los inspirará para desarrollarse plenamente en esta tarea tan
vocacional.
Hagan
un esfuerzo por trabajar en equipo, con otros colegios, otros profesores y
otros profesionales. Conviértanse en conectores, en vasos comunicantes para darle sentido al
ecosistema educacional y vinculen el
mundo académico al mundo real.
Los
educadores que necesitan nuestros jóvenes deben conocer este secreto del
Universo:
El
impulso hacia la diversidad, la innovación y la creatividad y el impulso hacia
la integración, el trabajo en equipo y la cooperación, ambos, deben estar
presentes en su quehacer profesional.
Si
son únicos y se mantienen interconectados, ¡serán maestros del futuro!
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