domingo, 6 de septiembre de 2015

Educación para el Bienestar

La primera propuesta que hice en la tesis del Magister en Biología-Cultural que desarrollé bajo la guía del biólogo y epistemólogo Humberto Maturana decía: “Repensar el modelo educativo poniendo el bienestar como objetivo”. ¿A qué me refería?

La necesidad de repensar la educación es un tema recurrente y transversal en la actualidad, porque los modelos educativos no han evolucionado. El modelo educativo tradicional, estaba centrado en la generación de ciudadanos capacitados para ganarse la vida. Pero esto ya no es suficiente. Esta forma de educar no apunta hacia el bienestar.

Nuestro jóvenes quieren vivir la vida plenamente y desean una educación que se concentre tanto en su bienestar (físico, psicológico y social) como en el bienestar colectivo (biodiversidad, convivencia y justicia).

Proponemos una educación que les ayude a vivir con optimismo, a adquirir hábitos saludables, a encontrarle un sentido más noble a sus existencias, a generar relaciones constructivas con los demás y a conseguir objetivos relevantes. Una educación que los prepare para resolver problemas complejos, para levantarse cada vez que se caigan, para cuidar su cuerpo y su mente con “alimentos” apropiados y para encontrar su “elemento”.

Nuestros jóvenes quieren ser felices, saludables, autónomos, flexibles, creativos y socialmente responsables. ¿Queremos ayudarlos a estar bien y a realizar su pleno potencial?

Si la respuesta es afirmativa, entonces podríamos empezar por reconocer y aceptar la educación Waldorf o Montessori. Los padres ya lo han hecho. La demanda por este tipo de educación es creciente. Necesitamos una educación personalizada.

También podríamos aumentar la actividad física y proscribir el sedentarismo; aumentar la actividad reflexiva y eliminar la obediencia irresponsable; mejorar las oportunidades de realización aumentando el juego, el arte y la música.

No se trata de eliminar el aprendizaje de las disciplinas tradicionales, sino reducir su importancia relativa, considerando que nuestra prioridad es la formación de personas íntegras y realizadas. Miramos con mucho interés la decisión de los Jesuitas en España, de cambiar el modelo eliminando asignaturas y evaluaciones.

Tampoco se trata de “hedonizar” la educación. La vida humana es extremadamente compleja y el bienestar emerge en el entrelazamiento de diversas condiciones, entre ellas:

Ambiente protegido y saludable
Amistades y relaciones sociales estrechas
Amor y aceptación incondicional
Coherencia y equilibrio entre valores y oportunidades
Cultivo de talentos naturales
Desarrollo de actividades reconfortantes
Flexibilidad ante el cambio inexorable
Sentido de superación
Propósito superior

Pretendemos un ambiente educacional donde los estudiantes encuentren estas condiciones, que consideramos básicas para el bienestar.

Se desprende que los profesores también debieran estar en el bienestar, que sean ejemplos de personas realizadas, emocionalmente equilibradas, con vocación de servicio y con gran cariño y empatía con sus estudiantes. Porque los estudiantes aprenden a transformarse en la convivencia con los adultos que los rodean. Reconocemos que esta condición no es fácil de cumplir, pero es el desafío que proponemos a las facultades de educación.


¿Quién no querría ir a la escuela si allí encontramos un ambiente sano, respetuoso y feliz?

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