jueves, 17 de enero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
El miedo domina a la educación
Me quedó dando vueltas una afirmación del Doctor Juan Casassus en un seminario, hoy: "La emoción que domina la educación es el miedo". Fue tremendamente categórico y sus elocuentes palabras retumbaron en el auditorio, haciendo eco en las mentes de los presentes.
Nunca lo había visto desde esa perspectiva, pero me hizo sentido paulatinamente, mientras procesaba la declaración. Decidí analizar, sin miedos, si era cierto...
Con cierta vergüenza, tengo que confesar que llegué a la conclusión que esa declaración tan violenta, era correcta.
Los estudiantes tienen miedo. Miedo de sacarse malas notas, de no cumplir las expectativas de sus padres, de ser rechazados por sus pares. Temen el castigo de la escuela. Es el miedo la emoción que los impulsa a estudiar y por eso rehuyen el estudio cuando pueden. Pobres alumnos, que pierden la oportunidad de maravillarse en el aprendizaje, por miedo. Pobres estudiantes que deben traicionar sus expectativas para cumplir con las del profesor. Solo así lograrán la nota que requieren.
Los profesores también tienen miedo. Su principal preocupación es perder su pega. Por eso funcionan en forma corporativa. Temen a las evaluaciones, a los padres influyentes cuando reclaman y a sus autoridades cuando tienen el poder para despedirlos. Trabajar atemorizado debe ser horrible. Pero también tienen miedo del mundo real. Tanto miedo que prefieren trabajar asustados antes que arriesgarse a emprender afuera de la escuela. Por eso no dicen lo que piensan. Dicen lo que deben decir. Y se guardan sus frustraciones. Solo se desahogan en el aula, donde sus alumnos los escuchan y defienden las posturas de sus profesores, también por miedo. Los profesores no reclaman, encargan el reclamo a sus alumnos. Pobres profesores, que saben que los problemas de la educación solo se pueden vencer, eliminando los miedos y sin embargo, tienen miedo de eliminarlos porque no saben trabajar sin la autoridad que concede el poder.
Pareciera que lo más aterrador para los profesores es que se pierda la autoridad. Como señaló Humberto Maturana en reciente una reunión que sostuvo con profesores: "La autoridad ocurre en la obediencia del otro. Cuando dejas de obedecer, la autoridad deja de existir." Casassus y Maturana coinciden y, extrañamente, los profesores parecen no recibir el golpe. ¿Será mi imaginación?
Lo más curioso es la furibunda negación que provocan este tipo de declaraciones en los profesores. Tal vez el violento rechazo a considerar seriamente estas afirmaciones, también nace del miedo. ¿Y si fuese cierto? Pobres profesores.
Quisiera encontrar profesores valientes. Dispuestos a luchar sin miedos por una nueva educación. Deben haber algunos... Bueno, supongo que conozco unos pocos, pero necesitamos muchos más.
Si alguien conoce a un profesor verdaderamente valeroso, mándemelo de inmediato. Estamos armando un ejército de profesores espartanos, dispuestos a luchar por abolir el miedo en la educación.
domingo, 13 de enero de 2013
Impulsos III
Siento que soy parte de un proceso evolutivo universal. Siento que mi propio desarrollo me permite comprender las cosas desde una perspectiva superior y que al tomar consciencia de ese nuevo entendimiento, mi vida adquiere un sentido diferente. Siento que la expansión de mi consciencia altera mi hábitat. Mi vida co-evoluciona en la interacción con el medio-ambiente (en el que yo decido vivir). Soy producto de mis circunstancias, tanto como ellas son producto de mis decisiones. Juntos danzamos al son de la música de la vida.
Estoy conectado a todas las cosas y siento que estamos buscando una mayor coherencia. Esa búsqueda que nos une, nos define como un organismo global buscando su desarrollar su pleno potencial. La separación entre las personas y la naturaleza es una ilusión. Estamos conectados. O dicho de otra forma, somos un equipo y cada uno tiene su misión. En este equipo, el ser humano tiene un rol fundamental porque tiene consciencia de su responsabilidad. Estamos cumpliendo la labor del cerebro en este súper organismo...
Para que el equipo tenga éxito, es necesario crear un ambiente de plena colaboración. Es el rol que le corresponde al cerebro: coordinar bien al equipo. No tiene sentido que parte del equipo tenga intereses propios y diferentes. Nuestras verdaderas motivaciones deben ser coherentes con el desarrollo del pleno potencial que juntos tenemos y no de conseguir logros a expensas del equipo. La riqueza personal, las posesiones materiales o el poder, no contribuyen al objetivo global y por lo tanto, solo deben ser contempladas como fantasmas del ego. Y cuando comprendemos que es el ego, lo que nos separa, damos el paso más importante hacia la coherencia con nuestro objetivo común.
Nuestro verdadero norte es el bienestar general, la expansión de la consciencia y la sustentabilidad de la vida. Todos en el equipo deben contribuir a acercarnos a esta meta. La humanidad, actuando como cerebro de este súper organismo, debe re-educarse. Cambiar la cultura de fragmentación, por una cultura de integración; cambiar la cultura de la competencia por una cultura de cooperación; apuntar hacia el progreso sustentable; asumir nuestra responsabilidad en la generación del ambiente en que vivimos; son los desafíos que debe enfrentar la nueva educación.
Aquellos que buscamos generar cambios profundos en la educación, tenemos el futuro de la humanidad como principal motivación. ¡Qué privilegio y qué responsabilidad!
viernes, 4 de enero de 2013
La Integración
Como ya hemos insinuado antes, el método científico tradicional para resolver problemas complejos parece haber fracasado. La división por partes y el análisis aislado del problema solo es aplicable en situaciones muy limitadas. La realidad ha demostrado estar más interconectada y ser mas compleja e interdependiente de lo que jamás imaginamos.
Ken Wilber, un notable pensador y prolífico escritor americano, ha propuesto un método integral para analizar los problemas. Propone analizar la situación desde las 4 perspetivas básicas: la personal, la cultural, la objetiva y la sistémica. Además sugiere considerar el nivel, el estado y las líneas de trabajo en cada situación. Esto permitiría tener un diagnóstico completo, sin omitir áreas relevantes. Su propuesta se denomina "Pensamiento Integral" y será la base de nuestro análisis para el problema educacional.
Para incorporar los niveles de desarrollo utilizaremos el concepto de Dinámica Espiral desarrollado por Graves y continuado por Beck. Con estas 2 herramientas, intentaremos comprender las fuerzas y las dinámicas que afectan a la educación.
Analizando la educación desde la perspectiva objetiva, el principal problema del sistema educacional es la fragmentación. Las disciplinas se encuentran divididas y desconectadas. Las aulas funcionan como compartimentos estancos. El profesor tiene el conocimiento y la mirada desde su disciplina. Incluso el estudiante está atomizado. Hay una jerarquía implícita. La mente sobre el cuerpo y los sentidos y el cuerpo sobre el espíritu. Lo relevante es el pensamiento. La educación se preocupa fundamentalmente del proceso cognitivo, concentrándose principalmente en el desarrollo neuronal basado en información proporcionada por los sentidos. Desde la percepción se adquieren conocimientos y se comprenden los procesos. El estudiante aprende a HACER y CONOCER.
Incluso los ramos tienen una jerarquía y se disputan las escasas horas que la jornada escolar permite. Las señales de fragmentación están por doquier.
La solución desde esta óptica, es un proceso de integración, que considere un currículo interconectado; al estudiante holístico (con cuerpo, sentidos, mente y espíritu); y al proceso educacional como un proceso de desarrollo que tiende a la autonomía y la diversidad, desde la concepción a la vejez, guiado por tutores que han vivido el proceso previamente.
Las fuerzas que intervienen en este proceso son: biológicas (el estudiante se desarrolla físicamente); neurológicas (la arquitectura neuronal se conforma en base a experiencias); instintivas (la curiosidad y el deseo de progresar); genéticas, culturales y ambientales.
Desde la perspectiva racional y objetiva que asumimos, la integración de estas fuerzas para lograr un desarrollo armónico del ser humano debiera ser la prioridad educacional. La dirección general, debiera apuntar hacia la autonomía y el proceso debe ser temporalmente coherente con el desarrollo físico-mental del estudiante.
Para no cometer el mismo error de fragmentación, complementaremos este análisis analizando la educación desde las otras 3 perspactivas. Solo así lograremos una mirada integral.
miércoles, 2 de enero de 2013
Los problemas educacionales tienen solución
Quiero iniciar el año con una cuota de optimismo. Porque sospecho que este año es el año de la transformación educacional. Esa es la nueva era, una era que comienza el 2013, cuando la educación inicia su humanización.
Recuerdo la pasión con que discutimos acerca de los problemas educacionales, hace ya varios meses, en un colegio de Nottingham en el Reino Unido. Si mi memoria no me falla, lo consensuado en esa reunión de expertos internacionales fue que los principales problemas de la educación eran los siguientes:
- Fragmentación
- Evaluación Estandarizada
- Currículo Obsoleto
- Proceso industrial (deshumanizado)
De allí, se desprendían algunas recomendaciones obvias:
- Integración
- Personalización
- Modernización Curricular
- Humanización del Proceso Educacional
Sin perjuicio de que cada una de estas recomendaciones es un gran tópico para análisis, tal vez conviene profundizar acerca de lo que significa humanizar la educación. Tema que me impresionó por lo absurdo de tener una educación que trate al joven como un producto sin vida. Reconocer que la educación es un proceso diseñado para humanos, significa considerar en su diseño, aspectos inherentes al ser humano, como la arquitectura neuronal, la capacidad de reflexión autónoma, las emociones, la curiosidad, el afán de progreso, la creatividad, los sueños, el cultivo de relaciones y el lenguaje para coordinar acciones y comunicarse, el egoísmo y el altruismo; entre muchas otras características. Curiosamente, en el diseño del sistema educacional, muchas de estas características no parecen tener gran relevancia. Los expertos, en relación a la "humanización", propusieron diseñar una educación que:
- Aproveche la curiosidad innata del ser humano
- Reforzar la capacidad de asombro al aprender algo nuevo
- Genere intensas emociones positivas en la convivencia
- Fomente el aprendizaje como camino de progreso personal
- Inspire a compartir el aprendizaje como camino de desarrollo grupal
- Se esfuerce por concretar los sueños del estudiante
- Enseñe a convivir y relacionarse
- Cultive la creatividad y el emprendimiento
- Incentive comportamientos sustentables
- Desarrolle competencias prácticas
- Entienda que el ser humano tiene cuerpo, mente, sentidos y espíritu
Después de recordar esta apasionada discusión, no me queda más que volver a ilusionarme y pensar que efectivamente, los problemas educacionales tienen solución. Imagino lo diferente que sería educarse si solo implementáramos algunos de estos puntos y vuelvo a recuperar la confianza. Hay que humanizar la educación. Hay que reconstruir el sistema. La pregunta que muchos se hacían es como conseguimos que los políticos comprendan que su principal responsabilidad es legislar para seres humanos, pensantes, diferentes e impredecibles. Supongo que en el debate de un año de elecciones, con la educación como tema prioritario, lograremos que nuestros legisladores comprendan que la educación es para personas con vida, capaces de soñar lo imposible...y lograrlo.
viernes, 28 de diciembre de 2012
La vida es un juego
¡Donde
todos podemos ganar! Bueno, no conocemos las reglas...pero hoy en día, ¿quién
lee un manual de instrucciones antes de jugar? ¡Se aprende jugando!
Tampoco
sabemos cuanto dura el juego. Puede terminar en cualquier momento. Y por lo
tanto, nada de jugar al empate. Hay que jugar ¡a ganar!
El
juego de la vida es como un “solitario”. No tiene sentido hacer trampas...
La
primera etapa del juego es acerca de la autonomía. Se juega en nuestra casa.
Es
que nacemos indefensos y completamente dependientes. No podemos movernos ni
alimentarnos sin ayuda. Por un buen tiempo, nuestra única arma es el llanto,
que espontáneamente estalla cuando comenzamos a respirar. Y bueno, algunos
descubren que puede ser un arma muy eficiente y la siguen usando por muchos
años. En esta etapa del juego, contamos con nuestra familia, que nos protege y
nos cobija. Vivimos en un nido, hasta que poco a poco vamos adquiriendo cierto
grado de autonomía. Y cuando llega el día en que debemos intentar volar por
nuestros propios medios, tendremos que tener el coraje para saltar. Si hemos
hecho trampa en esta etapa, no habremos probado nuestra capacidad. Y es ese
salto al vacío, cuando dejamos la casa y llegamos al jardín infantil, es esa
demostración de osadía, la que nos permite avanzar a la etapa siguiente:
La
segunda etapa es acerca del aprendizaje. Se juega en el colegio y la
universidad.
Y
aunque seguimos luchando por obtener más autonomía, ahora el juego se trata de
vencer nuestra ignorancia. Poco a poco, vamos acumulando experiencias que nos
enseñan a convivir, pero sobretodo, aprendemos lecciones que nos permiten aprovechar
las historias y el conocimiento acumulado por otros en el tiempo. Es la etapa
en que nos concentramos en educarnos. Y así, en la escuela, aprendemos a relacionarnos,
a conocernos, a descubrir nuestros talentos y a entender como funciona el
mundo. Es una época de preparación para desarrollar todo nuestro potencial.
Aquí, en el entrenamiento académico, es ¡donde se gana el juego! Tampoco tiene
sentido hacer trampas en esta etapa. Tener vacíos en nuestra formación limitará
para siempre nuestras posibilidades.
Cuando
hemos aprendido suficiente, en función de nuestros intereses y competencias,
escogemos un papel que nos guste desempeñar. Este es un aspecto clave del
juego: Encontrar una tarea apasionante para desplegar nuestros talentos. Y entonces,
con una profesión estimulante y armados de conocimientos, pasamos a la etapa
final...
La
tercera y última etapa del juego de la vida, es acerca de la Contribución. Se juega
en el trabajo.
Algunos
creen que esta etapa, es acerca de acumular dinero o posesiones. Están
equivocados.
Otros
creen que se trata de obtener poder o influencia. Están perdidos.
Se
trata de desempeñar el rol que escogimos tan bien como podamos. Se trata de
aportar ideas, de contribuir a crear un mundo mejor y así, hacer del juego una
experiencia aun más interesante. Nuestro paso por el mundo, debe dejar una
huella para que los jugadores del futuro disfruten de experiencias
enriquecedoras. Nuestra contribución, aunque sea del tamaño de un grano de
arena, cuenta. Y si cuenta, si aporta a mejorar el mundo, entonces, habremos
ganado.
Hacer
trampas en esta etapa, deja un sabor agrio a nuestros logros y ensucia nuestra
trayectoria. Y nadie se siente ganador en este juego, sin integridad.
Permítanme
hacerles algunas recomendaciones para ganar en el juego de la vida:
En
primer lugar: No olviden nunca las lecciones de autonomía y sigan cultivando un
pensamiento independiente. Acepten solo aquellas ideas nacidas en su interior y
siempre escojan el camino menos transitado. Sean ¡UNICOS!
En
segundo lugar: Tampoco olviden las lecciones de aprendizaje y mantengan viva la
curiosidad. Actualicen permanentemente sus conocimientos e impidan que sus
neuronas se oxiden. Manténganse ¡VIGENTES!
Pero
sobretodo, recuerden que si quieren contribuir, lo único que importa es que
sean la mejor versión de ustedes mismos y que haciendo bien, aquello que saben
hacer, serán auténticamente ¡GANADORES!
domingo, 23 de diciembre de 2012
Impulsos II
Siento que soy algo más que un grupo de células, neuronas, tejido,
órganos, músculos y huesos. Mucho más que una máquina viva. Más que un
organismo biológico que busca sobrevivir en un ambiente siempre cambiante. Noto
que mi cuerpo es una manifestación física de las ideas, pensamientos y energía
que son procesados en mi mente e incluso me doy cuenta que hay coherencia entre
lo que pienso y lo que sucede. La naturaleza y yo estamos en una conversación
acerca de las conexiones entre mi desarrollo personal y la evolución natural. Y
esa conversación nos conduce hacia la inevitable conclusión de que a medida que
me desarrollo, más conexiones se hacen evidentes. A medida que profundizo mi
autoconocimiento, más compleja me parece la naturaleza. Entonces comprendo que
viajamos juntos y coevolucionamos para responder a ese impulso de
desarrollarme, preservar y comprender la
vida. Ese impulso se hace cada vez más evidente a medida que reflexiono y tomo
conciencia.
Siento que soy algo más que un miembro de mi familia. Algo más que
un miembro de una comunidad o una sociedad. Siento la responsabilidad de contribuir
a la tarea de la humanidad, porque no hay otro humano que tenga mi historia o
mi perspectiva. Comprendo que soy una pieza única en el puzle que debe resolver
el ser humano. Me doy cuenta de que cada “otro” es también una pieza fundamental
para completar el acertijo. Y que el enigma que debemos resolver va
evolucionando con nosotros. Cada
generación tiene misterios que desvelar. Entonces, en esta era, mi voz se debe
unir a las voces de todos los humanos para aportar la nota justa que requiere
la transformación social que nos hará comprendernos mejor. A medida que escucho
más voces, más diáfano me parece el canto humano. A medida que seamos más los
cantores, más afinada será la melodía. Entonces comprendo que nuestro cantar se
expresa en la sociedad que hemos hilvanado y que todos estamos respondiendo al
plan que nos hace progresar como especie y que se genera en ese impulso de
curiosidad primordial que nos caracteriza.
Siento que el tiempo es mi profesor. Que mi vida es mi escuela y
mi reflexión es mi universidad. Mis experiencias me enseñan. La profundidad con
que las analizo, me forman. Siento que el tiempo se adapta a mi desarrollo y me
permite comprender, solo cuando estoy preparado para la lección. Y si el tiempo
es así conmigo, debe serlo con la humanidad. El aprendizaje de nuestra especie
ha sido lento porque hemos evolucionado colectivamente y porque ahora todos estamos
enfermos. El amor por el dinero se ha convertido en una epidemia contagiosa que
tendremos que erradicar. Algo que sabemos pero que necesitamos procesar. Aunque
nos queda un largo camino por delante, tendremos éxito, porque no existe nada
más poderoso que el espíritu humano. Sobretodo porque tenemos un impulso poderoso
que nos obliga a desarrollar plenamente nuestro potencial. Y sospecho que el
potencial del ser humano es verdaderamente enorme.
Confío en el ser humano, a pesar de su actual comportamiento. Confío
en estos impulsos. Porque vienen de la eternidad.
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