domingo, 18 de octubre de 2015

Psicopedagogía Positiva

Chile necesita un tipo de educador diferente. Profesionales que tengan capacidad para identificar y desarrollar talentos. Docentes que tengan la misión de maximizar el potencial único y especial de cada uno de sus estudiantes; de hacerlos florecer y desarrollarse en tierra fértil para maximizar sus capacidades.
Nuestras escuelas requieren con urgencia, expertos en bienestar y felicidad.

La psicología positiva apunta en esa dirección. Estudia el bienestar psicológico, en contraposición con la psicología clínica que trata la enfermedad psicológica.


En educación debemos dar el mismo giro. En lugar de enfocarnos en los problemas de aprendizaje, tenemos que dedicarnos a entender y aprovechar mejor las oportunidades de aprendizaje. Las psicopedagogas están concentradas resolver lo que parece una epidemia global, el famoso déficit atencional, síntoma que – según los profesores – padecen la mayoría de los niños y jóvenes de hoy.
Pero el déficit atencional es síntoma de otra enfermedad: la incapacidad de los profesores de mantener la atención de sus estudiantes en materias que a ellos no les interesan. No son los estudiantes los que están enfermos. El enfermo es un sistema educativo que exige a los profesores pasar contenidos desconectados con las realidades y motivaciones de esas criaturas. Un sistema que frustra a los profesores y desmotiva a los estudiantes.
Por todo lo dicho, pienso que el momento es propicio para abrir una nueva carrera, la psicopedagogía positiva. La he denominado PP+, y es una mezcla de educadora y psicóloga positiva. Una educadora preocupada del bienestar y la felicidad de sus alumnos. De que aprendan para que desarrollen una actividad que los realice. De que descubran su potencial. De que encuentren su “elemento”, ese lugar donde se intersectan sus intereses y sus talentos. Ese territorio donde literalmente florecen porque tienen destrezas naturales que los hacen destacar. Donde su autoestima se potencia y donde le encuentran sentido a su vida.
¡Qué actividad más reconfortante! Conseguir que los niños aprendan jugando, que cumplan sus sueños y que mantengan su motivación.
La malla curricular está diseñada. Y tiene muchos ramos no tradicionales como: Yoga, Meditación y Atención Plena, Identificación y Desarrollo del Talento, Ecología-Evolución-Sociedad, Pensamiento Complejo, Educación Emocional, Relaciones Humanas, Ancestrología, Neurociencias del Aprendizaje, Bienestar y Felicidad, Visión Sistémica y por supuesto, Psicología Positiva.
Los Psicopedagogos Positivos serán los principales socios de aquellos padres que distinguen lo especiales que son sus hijos y que se resisten a que sean programados por un sistema que busca productividad a costa de felicidad. Y también serán una brisa refrescante para esas escuelas que quieran darle a sus estudiantes un mejor ambiente para el aprendizaje. ¡Serán escuelas alegres!
Pero más que nada, los PP+ serán profesionales plenamente realizados y socialmente reconocidos por su contribución al cambio que necesita el mundo.
No tengo dudas, es la carrera del futuro de la educación
Si lo que he señalado le hace sentido, ayúdeme a conseguir estudiantes para esta nueva profesión. Invite a jóvenes que tengan vocación a estudiar Psicopedagogía Positiva. Se convertirán en arquitectos del talento, promotores del bienestar y exploradores felices en territorios inexplorados.

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