Una propuesta cultural para vivir mejor en la era de la inteligencia artificial.
Hay proyectos que comienzan con un terreno. Otros comienzan con una idea. Este comenzó con una propiedad, pero poco a poco descubrimos que detrás de ella podía haber algo mucho más grande. Al principio miramos Guanaqueros desde una perspectiva inmobiliaria. Después descubrimos una oportunidad turística. Luego apareció la Granja Schaeffer y surgió una dimensión educativa.Cuando ampliamos la mirada al conjunto de Guanaqueros, apareció una dimensión cultural. Y al mirar hacia el enorme territorio de Tongoycillo, comenzó a esbozarse una posibilidad de conservación. No cambió el proyecto. Cambió nuestra mirada.
Cada nueva dimensión no reemplazó a la anterior. La contuvo y le dio un nuevo sentido. Así nació una pregunta:
¿Podría Guanaqueros convertirse en un Campus donde personas de todas las edades vengan a aprender a vivir mejor?
Una Universidad entendida como una Comunidad interesada en Aprender a Vivir Mejor.
La idea de una Universidad de la Buena Vida no pretende crear otra institución académica tradicional. No tendría edificios llenos de salas de clases ni un currículo convencional. Su Campus sería el propio territorio. La Granja sería el Laboratorio de Aprendizaje. El Camping, el lugar donde se decantan las ideas. El pueblo, forma parte del Campus. El mar y la naturaleza, parte de la experiencia. Las rutas y aventuras, parte del currículo.
Y el aprendizaje ocurriría viviendo: Aprendiendo a cuidar el cuerpo. Aprendiendo a alimentarnos mejor. Aprendiendo a relacionarnos. Aprendiendo a contemplar. Aprendiendo a crear; a convivir con la naturaleza; a envejecer activamente; a desconectarnos; a priorizar donde poner nuestra atención. Y, sobre todo: aprendiendo a elegir cómo queremos vivir.
¡La gran oportunidad de nuestro tiempo!
Estamos viviendo en una época extraordinaria. La inteligencia artificial está ampliando nuestra capacidad de aprender, crear, investigar, comunicarnos y resolver problemas. No veo la IA como una amenaza que debamos rechazar. La veo como una gran oportunidad.
Y precisamente porque las máquinas serán cada vez más capaces, aparece una pregunta que considero fundamental:
¿Qué tipo de seres humanos queremos llegar a ser?
Los seres humanos tenemos luces y sombras. Podemos cooperar o competir. Cuidar o dominar. Crear o destruir. Ser generosos o egoístas. Y hemos creado una tecnología puede amplificar muchas de esas posibilidades. Por eso, quizás la gran tarea de nuestro tiempo no sea solamente desarrollar tecnologías cada vez más inteligentes. Quizás sea también aprender a desarrollar lo mejor de nosotros mismos.
La Universidad de la Buena Vida nace desde esa intuición. No para vivir sin tecnología. Sino para aprender a vivir mejor con ella.
Un ejemplo: Desconectar para volver a conectar
Uno de los experimentos que imaginamos son retiros de tres, cinco o siete días. Durante ellos, las personas podrían dejar voluntariamente en pausa su conexión digital permanente. No como rechazo de Internet. No como una guerra contra las redes sociales. Sino como un ejercicio de atención.
Llegar. Desconectar. Respirar. Caminar. Conversar. Cocinar. Pintar. Observar. Meditar. Escuchar el mar. Cuidar un animal. Mirar las estrellas. Dormir.
Y volver a descubrir algo muy sencillo:
El mundo real sigue siendo extraordinariamente interesante cuando dejamos de mirarlo a través de una pantalla.
Al terminar, la pregunta sería:
¿Qué descubrimos cuando recuperamos nuestra atención?
Estamos pensando en una Universidad para todas las edades
Aprender a vivir mejor no pertenece a una edad determinada. Un niño puede descubrir la curiosidad. Un joven, los hábitos que acompañarán su vida. Un adulto, nuevas maneras de enfrentar la segunda mitad de su existencia. Una persona mayor, propósito, actividad, comunidad y nuevas experiencias. Una familia puede aprender junta. Por eso no imaginamos un lugar “para mayores”, ni para jóvenes. Imaginamos un lugar para todas las edades. Una experiencia intergeneracional donde cada generación tenga algo que enseñar y algo que aprender.La aventura del Campus
Guanaqueros ya tiene gran parte de lo necesario: Tiene mar. Tiene playa. Tiene una caleta; historia; gastronomía; naturaleza; comunidad. Tiene un Camping con décadas de historia.Y tiene la Granja Schaeffer: un trozo de tierra lleno de chilenidad, con jardines, olivos, animales, arte, memoria y una relación profunda con la comunidad.
La oportunidad no parece estar en inventar otro destino. Parece estar en conectar y enriquecer lo que ya existe. Incluso hemos imaginado una Ruta del Tesoro que conecte la Granja, el Camping, la caleta, la playa, los miradores y otros lugares especiales de Guanaqueros. La búsqueda del tesoro podría parecer inicialmente un juego.
Pero tendría otro significado.
El verdadero tesoro no es el oro.
Es el tiempo compartido, la naturaleza, la amistad, la memoria, la creatividad y la capacidad de estar presentes.
Quizás, en definitiva, el verdadero tesoro sea reconectarnos con nuestra humanidad. Y ojalá con nuestra "buena humanidad", esas luces y talentos que le dan sentido a nuestra vida.
De la Hacienda a la Escuela de Vida
Hay además una historia que no queremos perder. La familia Schaeffer forma parte de la historia de Guanaqueros y de la transformación de este territorio. La antigua hacienda, la tierra, la relación con la comunidad y posteriormente el desarrollo turístico forman parte de un legado. Esta propuesta no busca convertir ese legado en una pieza de museo. Busca darle una nueva expresión contemporánea.
Conservar lo esencial para vivir bien. Reinventar lo necesario para vivir mejor.
Un sueño que recién comienza
Hoy esto es todavía una visión. No tenemos todas las respuestas. Tampoco queremos tenerlas. Queremos probar. Experimentar. Invitar personas que tengan algo que enseñar. Crear pequeños retiros. Medir qué experiencias generan interés. Aprender. Corregir. Y crecer solamente cuando la experiencia demuestre que vale la pena.
Más adelante, quizás aparezcan nuevas dimensiones. Un Campus más amplio. Nuevas experiencias. Nuevos espacios. Incluso un gran territorio de conservación en Tongoycillo, donde pudiera experimentarse y protegerse otra dimensión de esta misma filosofía:
¿Qué formas de relacionarnos con la naturaleza y entre nosotros queremos conservar para el futuro?
Pero eso vendrá después. Primero plantaremos esta semilla... y extendemos
Una invitación:
Hoy estamos buscando socios estratégicos que quieran explorar esta idea con nosotros. Personas e instituciones que trabajen en: educación, inteligencia artificial, innovación, turismo, bienestar, longevidad, cultura, naturaleza, conservación, economía azul, creatividad y desarrollo territorial.
Buscamos compañeros de viaje. Instituciones que quieran experimentar nuevas formas de aprendizaje. Especialistas que quieran crear experiencias. Organizaciones que quieran poner sus capacidades al servicio de una pregunta mayor. Empresas que quieran explorar nuevas maneras de generar bienestar. Universidades que quieran usar el territorio como laboratorio.
Y personas que simplemente compartan una intuición:
En un mundo cada vez más tecnológico, aprender a vivir bien puede convertirse en uno de los aprendizajes más importantes de todos.
GRANJA SCHAEFFER – Laboratorio de LA BUENA VIDA
Soñamos que Guanaqueros sea el Campus del Vivir Bien, donde comienza una aventura de aprendizaje para todas las edades, en todas las estaciones.
La tecnología puede ayudarnos a hacer más.
La Universidad de la Buena Vida quiere ayudarnos a decidir qué vale la pena hacer.
Buscamos conversar con organizaciones y personas interesadas en ser parte de esta experiencia. ¿Hay alguien por ahí?


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