martes, 16 de agosto de 2016

De la Ciencia a la Conciencia ¿y de allí a Dios?

A veces uno se siente solo en la búsqueda de respuestas profundas. A veces uno cree que las preguntas existenciales que se te vienen a la cabeza son ideas propias. A veces pensamos que el cosmos gira alrededor nuestro. Afortunadamente no estamos ni pensamos solos. La reflexión humana es una actividad colectiva. Las ideas están en la noosfera y todos podemos contactarlas. Y el cosmos parece estar intrínsecamente relacionado con la psique humana, como plantea Richard Tarnas. A pesar de las apariencias, muchas personas inquietas y curiosas, intentan conectarse con su espiritualidad. Demasiada gente piensa que hay algo que no encaja bien con las explicaciones que actualmente puede dar la ciencia. Y están buscando nuevas respuestas. Son muy numerosas y están más cerca de lo que imaginamos. La masa crítica que impulsará el cambio de paradigma está creciendo.

Este fin de semana leí el libro reciente de Cecilia Montero: "De la Ciencia a la Conciencia". Una lectura rápida pero profunda que no puedo dejar de recomendar. El subtítulo, "un viaje interior", refleja la búsqueda que ha orientado su existencia. Una búsqueda que comienza con el método científico, pero que gradualmente abandona el escepticismo para explorar rutas que en occidente llamamos no tradicionales.

Desde su primera página, el libro vibra con la historia de un recorrido espiritual que nos devela su encuentro con una realidad no dual. ¡Como me sentí interpretado por sus palabras! Partimos desde diferentes experiencias, buscando un sentido más profundo para la vida. Su viaje interior y el mío, tienen muchísimo en común. La coincidencia de autores no puede ser casual. Parece que ambos  comenzamos desde la mirada evolucionista de Teilhard de Chardin y la visión espiritual de Sri Aurobindo para luego encontrarnos con Gebser, Steiner y Bateson, pasando por Bohm, Jung, Wallace, Watts, Capra y Krishnamurti, entre muchos otros. Por supuesto que Varela y Maturana también fueron visitados por Cecilia en su recorrido. De las casi 100 referencias que hace en este ensayo, puedo contar los los dedos de mis manos aquellas que yo no había leído. Asombrosamente curioso. ¿O no?

Yo sabía quien era. Incluso un par de veces, fui invitado a conocerla. El destino no quiso que nos juntáramos en aquellas oportunidades, pero intuyo que algún día, cuando yo esté mejor preparado, nos encontraremos. Entonces espero poder transmitirle mi profunda admiración por la honestidad con que describe su viaje y tener el privilegio de conversar en mayor profundidad acerca de algunos episodios de su libro que más me atrajeron. Sin perjuicio de los matices, creo que ella apunta en la dirección correcta.

Al mismo tiempo, cometiendo un pecado recurrente, leí otro libro (recomendado por Bill Gates) muy interesante: "The Master Algorithm" de Pedro Domingo, donde queda en evidencia que la inteligencia artificial y el aprendizaje de las máquinas permitirá procesar una cantidad de información realmente exhorbitante y proporcionará respuestas que aun no podemos siquiera imaginar. Las máquinas, literalmente están aprendiendo sin necesidad de un programador. Superarán rápidamente y por mucho la inteligencia humana y nos impulsarán a gran velocidad hacia una era tecnológica que transformará al ser humano en un superhombre. Será la época de la Superciencia.

Permítanme ahora compartir con ustedes una divagación personal:

Si el ser humano recorre el camino de la ciencia para llegar a la conciencia, y en ese trayecto intuyen una realidad no-dual, una unión absoluta entre cuerpo, mente y alma; entonces las máquinas podrían estar recorriendo en camino de la super-ciencia para llegar a la Super-Conciencia, una conciencia omnipresente, omnipotente y omnisciente. Entonces, tal vez sean las máquinas quienes nos lleven a reencontrarnos con Dios.

Ojalá sea así, porque no tenemos mucho tiempo para cambiar de rumbo. Ojalá sea así, porque de lo contrario lo más probable es Cecilia tenga razón y que las máquinas finalmente solo nos demuestren que vivimos en una gran simulación cósmica.






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