lunes, 14 de diciembre de 2015

Curso de Felicidad: Lección 2

Segunda lección: Apreciar a los seres humanos es importante para ser feliz



Vivimos en comunidad porque somos animales sociales, gregarios. Nuestro ambiente natural está repleto de personas. Si no nos gustan las personas, lo pasaremos muy mal. Afortunadamente, podemos aprender a ver con gusto a la gente. Y eso contribuye sustancialmente a nuestro bienestar. 
Cuando conocemos la historia que hay detrás de una persona, no sólo la comprendemos, sino que empatizamos con ella. La observamos con mayor consideración y eso nos permite apreciar sus cualidades. Ver cualidades en lugar de defectos, es un cambio rotundo en mi forma de relacionarme con otros. Una forma de convivencia más saludable y generosa. 
 
Todos tenemos cualidades y defectos. Curiosamente las primeras pasan desapercibidas y los segundos, nos molestan profundamente. Allí solemos poner nuestra atención. En los defectos de los demás. Eso no ayuda a una convivencia positiva.
 
Por eso estamos sugiriendo cambiar el foco de nuestra atención. Busquemos cualidades en todas las personas que encontremos. Es un ejercicio de gran ayuda para la convivencia armónica, que nos genera alegría y buen humor. 
 
Pero no basta con distinguir cualidades, queremos recomendarles que las destaquen. Demostrarle a esas personas que hemos distinguido algo positivo en ellos. La gente está hambrienta de apreciación. A todos les agrada recibir un elogio, siempre que sea honesto. Aprovechemos cada oportunidad que se nos presente para entregar a los demás nuestro cariño y gratitud. Agradezcamos los pequeños gestos de consideración que recibamos y expresemos nuestro aprecio a las personas que nos rodean. Especialmente a aquellas que son cercanas. El cariño no se debe dar por sentado. 
 
Es curioso, pero les puedo asegurar que expresar aprecio enriquece nuestras vidas. Nos convierte en personas menos egoístas, menos individualistas y más gentiles. Para hacerlo debemos dejar de pensar en nosotros mismos y eso ya es un avance gigantesco. 
 
Digamos lo que nos gusta, regalemos un elogio cuando corresponda. Sobre todo, hagámoslo antes de que sea demasiado tarde. Las relaciones se cultivan con pequeños pero continuos gestos de cariño. En este ámbito, los detalles son muy importantes. 
 
Ante la mínima sospecha de haber herido involuntariamente a alguien, pida perdón. Es demasiado habitual que nuestras acciones generen consecuencias inesperadas y afecten a terceros. No deje que una herida causada por usted, cicatrice sin pedir perdón. 
 
La otra cara de la moneda es que muchos actos de terceros pueden ser beneficiosos para nosotros. Agradezca cada vez que sienta que alguien le hizo un favor. ¡Y nunca se canse de agradecer!
Ver con buenos ojos y con el corazón limpio a los demás es un bálsamo para nuestro espíritu.  Es la parte más fundamental de la receta de la felicidad. Créanme que es más fácil recomendar esto, que hacerlo. Pero si deciden apreciar a las personas, estarán avanzando decididamente hacia el bienestar y la felicidad.

Los vínculos afectivos también son rasgos evolutivos. Los mamíferos dependen del amamantamiento y en especial el hombre, que nace prematuro y dependiente. La sociabilidad y el cuidado se convirtieron en una necesidad para la supervivencia de nuestra especie, con independencia del género. Cuando dos adultos se hacían cargo del cuidado del infante, las posibilidades de supervivencia crecían dramáticamente. Esto fortaleció el vínculo de pareja y la familia como núcleo social básico. Además, la supervivencia del grupo, dependía de la cooperación entre todos. Dependía de los lazos afectivos de la comunidad. Los humanos construyeron vínculos afectivos también en el juego amistoso y en el trabajo en equipo para cazar o recolectar. Así nos volvimos dependientes de la oxitocina, la hormona de la empatía, la confianza y el amor. Somos, en definitiva, seres amorosos. Nuestra felicidad habita en nuestro corazón. 

Aprende a apreciar a los demás. Date tiempo para conocer sus historias. Allí encontrarás razones para apreciarlos. 
 
El biólogo y epistemólogo Humberto Maturana, en su ultimo libro, El Arbol del Vivir, sostiene que hay 3 modos de vivir: a) desde la confianza; b) desde la discriminación y c) desde la amistad. En este último modo de vivir, escogemos convivir en el amar, que se funda en el bien-estar del respeto mutuo, la honestidad, la colaboración, la equidad, la ética social, la reflexión y la conversación. Y agrega, "el amar es el fundamento de todo bienestar".

Encontrarán un video para aprender a ser felices aquí.
Otro video interesanteLa llave de la Felicidad
Bibliografía: "Como ganar amigos e influir sobre las personas" de Dale Carnegie (un clásico de relaciones humanas) y "La molécula de la Felicidad" de Paul J. Zack

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