sábado, 19 de marzo de 2011

La otra cara de la moneda


Tendemos a mirar las cosas solo desde nuestro punto de vista. Tanto así, que cuando alguien piensa diferente, nuestra primera reacción es encontrar argumentos para confirmar nuestros puntos de vista y  desechar los argumentos que los cuestionan.
Esta actitud es una de las principales causas de los problemas en las relaciones humanas. Y genera desconfianza, incomunicación e inflexibilidad. Una actitud que no permite el trabajo en equipo.
La primera condición necesaria para trabajar en un ambiente de colaboración, es cambiar esta actitud y estar dispuesto a mirar las cosas desde el punto de vista de los demás. Para ampliar nuestra perspectiva, necesitamos mirar la otra cara de la moneda.
Crecí en una comunidad que fundamentaba su progreso en el trabajo en equipo. Donde se sostenía que el grupo era superior a la suma de los individuos. Siempre  se buscaba generar sinergia. Donde existía la profunda convicción de nadie era dueño de la verdad, pero que si sumábamos nuestras creencias individuales y las contrastábamos y discutíamos en profundidad, con respeto y consideración, estaríamos mucho más cerca de ella.
Nos alegrábamos si alguien no estaba de acuerdo con nuestros puntos de vista. Significaba que tenía una visión diferente del problema y ese ángulo podría aportar una dimensión que probablemente no estábamos considerando. Y viceversa. Nos daba a ambos la oportunidad de enriquecer la discusión. Y así, todos saldríamos ganando. Las perspectivas individuales-restringidas-se ampliaban y se lograba una perspectiva común, más amplia y completa.
En este ambiente, estar en desacuerdo era celebrado. Existía una oportunidad para crecer mirando las cosas desde otro punto de vista. Ese punto de vista que nuestras anteojeras nos escondían, pero que con ayuda de los demás, podríamos quitarnos. Llamábamos a este proceso: ¡mirar la otra cara de la moneda!
Si la otra cara de la moneda era igual, la moneda no tenía verdadero valor. En cambio, si era distinta, aportaba un ángulo diferente para el análisis del problema, y por lo tanto, ¡la moneda era valiosa!
Respetar las ideas de los demás, intentar comprender porqué piensan diferente y aceptar el regalo de una mirada distinta, conscientes también de nuestra responsabilidad en devolver el regalo, enriqueciendo al otro con nuestra postura, es la clave del trabajo en equipo. 
Como dijo Michael Jordan, "con talento individual se puede ganar un partido, pero para ganar un campeonato se requiere un equipo".

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