domingo, 10 de julio de 2011

Cambios Estructurales en la Educación

Las limitaciones del modelo educacional que diseñamos en el siglo XIX, basado en la división del trabajo y la producción estandarizada requiere profundos cambios estructurales. El problema de la educación es sistémico. Y sin embargo, las autoridades y especialmente los políticos no han logrado redefinir los paradigmas que nos limitan. A continuación, intentaremos explicar algunos cambios fundamentales, que nos permitirán redefinir la educación:


Cambiar la sala de clases por una sala de debates:

En primer lugar, lo que ocurre dentro del aula debe reflejar la transformación desde la enseñanza al aprendizaje. La tradicional clase expositiva debe transformarse en una experiencia de aprendizaje colectivo. El profesor no es el único con acceso a la información y el conocimiento. Los estudiantes tienen numerosas fuentes de información y sus propias preguntas. Tienen acceso directo a los expertos. Quieren participar en la construcción de la experiencia de aprendizaje. El flujo de información dejó de ser unidireccional.  La transferencia del conocimiento ya no está limitado por el conocimiento del profesor. Los estudiantes del siglo XXI están preparados para enriquecer el debate. La nueva sala de clases se transforma en un lugar donde se debaten ideas, donde se proponen nuevos caminos y donde el trabajo en equipo permite sinergias para aumentar el conocimiento colectivo. Se trata de asistir a una reunión para compartir información, explorar otros puntos de vista y contrastar conclusiones. 

Cambiar el intermediario por un moderador:

La educación tradicional usa al profesor como intermediario entre el estudiante y el experto. Para explicar al estudiante, el profesor necesita ser capaz de traducir, en lenguaje comprensible para el neófito, la información relevante de cada disciplina. Para comprender al experto, se requiere que el profesor domine conocimientos disciplinarios muy específicos. En consecuencia, el enfoque tradicional requiere que el profesor sea un experto en su disciplina. El alto costo de producir expertos, las pérdidas en la transferencia de conocimiento, la obsolescencia del conocimiento y la accesibilidad universal a la información, justifican pensar en una educación sin intermediarios. El profesor sabría donde está el conocimiento relevante y proveería de mapas para encontrarlo. Los estudiantes tendrían acceso directo a los expertos, a las verdaderas fronteras del conocimiento. El profesor motivaría la investigación personal y moderaría el debate.

Cambiar el pensamiento enlatado por pensamiento independiente:

La educación tradicional entrega contenidos y conocimientos aprobados por el “sistema”. Enlatados en ideologías y paradigmas del pasado. Estamos educando a la juventud para aceptar nuestros valores y creencias como si fuesen inmutables. No les permitimos adaptarse a los profundos cambios que está experimentando la sociedad. Una educación de calidad debe fomentar auto-responsabilidad, la curiosidad, el pensamiento critico y debe aspirar a producir estudiantes con juicio independiente. La nueva educación debe traspasar la responsabilidad del aprendizaje al estudiante. Debe ayudarlo a cuestionar paradigmas, debe exigir el desarrollo del pensamiento independiente. El conocido efecto Flynn, demuestra que las nuevas generaciones son más inteligentes y ese solo hecho justifica que les permitamos pensar sin ataduras.

Cambiar la educación estandarizada por educación personalizada:

Pretender que todos los estudiantes deben aprender lo mismo, al mismo ritmo y en el mismo lugar, es desconocer que la diversidad de la naturaleza humana. El modelo industrializado ha deshumanizado el proceso educativo. Sin embargo, el avance científico-tecnológico permite rediseñar la educación para que tome en cuenta las diferencias e intereses personales. Estamos pensando en una educación que reconozca tanto las habilidades como las dificultades individuales y adapte el progreso al estudiante, eliminando las complicaciones de un currículum jerarquizado, estandarizado y calendarizado. Permitir  que cada estudiante participe en el diseño de su formación, aprovechando sus talentos y concentrando su energía en aquello que le motiva, provocará un espectacular cambio de actitud de la sociedad hacia la educación. Los estudiantes estarán interesados, los educadores serán reconocidos y el proceso de perfeccionamiento será continuo. No se termina con un título.

Recuperar el valor de la experiencia personal:

Hay demasiada teoría y poca aplicación práctica en la actual educación. La academia necesita relacionarse mejor con el mundo real. No solo se trata de comprender conceptos teóricos. También se necesita aprender, haciendo. Educarse debiera ser una experiencia real o virtual, pero idealmente incorporará un entrenamiento práctico, contextual, en el campo de interés. Con la presencia de tutores calificados, los estudiantes tendrán experiencias para desarrollar destrezas y competencias y solucionar problemas del mundo real. Se trata de aprender a ser profesor en el aula, de aprender a ser médico en el hospital, de ser químico en el laboratorio, de ser abogado en los juzgados. Parte importante del tiempo debe dedicarse a experimentar en la práctica el uso y valor de los contenidos adquiridos en el aula extendida.

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