lunes, 1 de agosto de 2016

El secreto del Curso de Felicidad


No estamos en esta vida para alcanzar la felicidad. No vivimos para tener una aventura hedonística. Esa es una ilusión superficial. Ciertamente el bienestar es un anhelo que todos compartimos, pero ese no es el sentido profundo de nuestra existencia. Nuestra vida tiene un propósito más profundo, una tarea secreta, que debemos descubrir. La vida es una oportunidad para evolucionar, para desarrollar nuestros talentos y sobreponernos a nuestras debilidades. Para hacer, con nuestro andar, el camino del bien. Es una confrontación moral entre nuestras cualidades y nuestros defectos, una lucha que se libra interiormente ante los acontecimientos que experimentamos (que debemos reconocer como eventos que pretenden  orientarnos hacia una mejor versión de nosotros mismos). Todo lo que nos sucede tiene encriptado un mensaje que nos intenta alinear con el sentido último del Cosmos.
Nacemos inmaduros y frágiles. Con un carácter débil, miedoso, egoísta y orgulloso y desde nuestra tierna infancia quedamos expuestos a enormes tentaciones que pueden desviarnos de nuestro mejor destino. ¡He ahí el gran desafío! Nacemos con nuestras cualidades aun por desarrollar.
Por eso, siempre necesitamos el apoyo permanente que puede brindarnos un ambiente amoroso y protector. Necesitamos un ecosistema favorable para evolucionar. Al comienzo, el cariño lo provee la familia; luego debiéramos encontrarlo en el colegio y más adelante en las amistades. Necesitamos la contribución de muchos para mejorar. Es que la vida es una aventura colectiva. Mucho más interconectada e interdependiente de lo que a primera vista estamos dispuestos a reconocer.
Se desprende entonces, que debemos viajar por la vida con humildad, para mantener controlado a nuestro orgullo. Y enfrentar el pecado, con virtud. Así, podremos desarrollar un carácter más íntegro que nos ayude a distinguir el rumbo correcto, plenamente comprometidos con el bien, el amor y la verdad.
Tendremos que coger las manos generósamente tendidas que aparecerán en nuestro recorrido y pedir ayuda cuando estemos perdidos. Y confiar en que seremos aceptados a pesar de nuestros éxitos o fracasos. Pero sobre todo, acallar nuestro ego, soberbio y autosuficiente, que intentará imponernos su visión parcial y subjetiva. Porque, al no poder dimensionar la magnitud de nuestra ignorancia, necesitaremos el conocimiento recursivo del ser humano y la sabiduría que nuestros ancestros nos han legado, para avanzar.
Una de las brújulas más importantes para nuestro caminar es encontrar una causa superior. Una obra que concentre nuestros esfuerzos, dirija nuestros pasos y motive nuestro progreso. ¡Una vocación! Y para encontrarla, tendremos que aprender a escuchar lo que la vida nos está pidiendo. En la elocuencia de las sincronicidades hay un mensaje que sólo descifraremos si logramos silenciar nuestra mente, abrir el corazón y confiar en la intuición.
Entonces, si somos conscientes de nuestras limitaciones, la tarea diaria es bastante sencilla. Mejorar quienes fuimos ayer. Así, paso a paso, día tras día, crecemos, madurando lentamente y contribuyendo diariamente a mejorar el mundo en que nos tocó vivir. Y si hacemos esto con alegría, habremos descubierto el secreto del Curso de Felicidad…

La felicidad es una ilusión que puede transformarse en realidad virtual si:
Una ilusión indistinguible de la realidad
  • despertamos dispuestos a mejorar quienes fuimos ayer…
  • vivimos cada día con alegría, impulsados por una tarea noble...
  • nos dejamos llevar por el mensaje que nos susurra el azar...
  • nos dormimos habiendo comprendido mejor ¡quienes somos y adonde vamos!

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