domingo, 20 de marzo de 2016

Curso de Felicidad: Lección 7

Séptima lección: Busca en tu interior.

Buscar en el lugar equivocado, es uno de los cuentos de Anthony de Mello que nos hace reflexionar acerca de lo peculiar que puede ser un hombre que busca a Dios en lugares santos cuando lo ha perdido en el corazón. Decía algo así: 

Una noche,un señor encontró a un muchacho cuando éste estaba bajo un poste de luz, buscando algo de rodillas.

"¿Que andas buscando muchacho??
"Mi llave, la he perdido? " 
Y arrodillados los dos, se pusieron a buscar la llave perdida. Al cabo de un rato dijo el caballero:
"¿Dónde la perdiste?" 
"En casa"
"¡Santo Dios! Y entonces, ¿por qué la buscas aquí?
"Por que aquí hay luz", respondió el muchacho...


Sucede algo parecido con la felicidad. La buscamos en el lugar equivocado. Porque la felicidad no se encuentra en el exterior, en las cosas que suceden o en las cosas que tengamos, ni en el poder que ostentamos ni en los triunfos que logramos. Perseguimos la felicidad buscándola en el mundo material, en la una realidad externa que es un espejismo que finalmente termina por desilusionarnos. Pero es una persecución inútil, destinada al fracaso. En ese mundo exterior habita el placer–una sensación transitoria, atrayente pero vacía–no la felicidad.
Los occidentales caemos en esta trampa. Recuerdo mi viaje a Dehli, a una entrevista que nos había concedido el Dalai Lama, donde me sorprendió la alegría, paz y tranquilidad del pueblo indio y tibetano a pesar de la miseria que los rodeaba. La mayoría de ellos vivían contentos a pesar de habitar en condiciones bastante precarias. Y por esto último, yo los miraba con cierta misericordia. 
Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando advertí que ellos también me miraban con compasión. Ellos sabían que nosotros, los occidentales, buscamos la felicidad en el mundo exterior cuando su cultura ancestral demostraba fehacientemente que la felicidad es un estado vital que cada persona debe cultivar controlando su estado interior. 
La felicidad no se encuentra. Ella nos encuentra a nosotros. Es el resultado de la armonía que existe en nuestro mundo interior, de nuestras creencias e interpretaciones acerca de lo que sucede, de nuestro estado de conciencia y muy especialmente, de la coherencia entre nuestros actos, nuestros pensamientos, emociones e intuiciones. Habita en nuestro interior y aparece cuando vivimos una vida con sentido, sabiendo quienes somos y hacia adonde vamos. 
Por eso, la lección que queremos transmitir hoy es que "hay que buscar en nuestro interior", pero no buscando la "felicidad", sino buscándonos a nosotros mismos. La tarea es descubrir quién soy, quién es el observador que toma conciencia de lo que experimento y que evoluciona permanentemente, qué mensajes transmiten mis emociones y qué ideas me sugieren mis intuiciones. 
Conócete a ti mismo, es un viejo adagio que acarrea toda la sabiduría del conocimiento humano ancestral. Es el primer paso para encontrarnos con el bienestar. De allí resulta obvio que los procesos introspectivos sean tan necesarios. 
Reflexionar, meditar, pensar, imaginar, soñar despierto, atender plenamente al presente, examinar tu inconsciente, son ejercicios que ayudan a conocernos mejor y más que nada a reconocer nuestra alma, esa parte esencial, de carácter espiritual del ser humano que explica la energía vital que nos mueve.
Busca, pues, en tu interior, tu auténtica identidad, tu propósito en la vida y la razón de tu existencia y además toma conciencia de la profunda interconexión que conecta a toda la vida. Solo entonces, tendrás oportunidad de que la felicidad te encuentre a ti.

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