lunes, 21 de diciembre de 2015

Mi regalo de Navidad

"Cuando tenía 5 años, mi madre me decía que la felicidad era la clave de la vida. Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser cuando grande. Yo respondí "feliz". Me respondieron que no entendía la pregunta y yo repliqué que no entendían la vida". Este recuerdo de John Lennon demuestra cuan desalineada puede estar la educación del interés del estudiante.
¡Por supuesto que el niño Lennon quería ser feliz! Lo que no entendieron los educadores era que este genio musical pretendía ser feliz recorriendo su propio camino y no transitando por caminos desgastados y congestionados. ¡Era un espíritu libre y no quería ser enjaulado!
A esa edad, todos tenemos ídolos e imaginamos que sus huellas pueden orientar nuestro futuro. Deseamos ser parecidos a nuestro héroes. Futbolistas, doctores, sacerdotes, actores e incluso profesores. A esa edad, el mundo infantil está lleno de sueños. Pero a esa edad, el mundo de Lennon ya era rebelde. Imaginaba un mundo donde todos vivieran en paz...¡¡¡Imaginaba una educación que nos permitiera ser felices!!!
No fue comprendido. Fue aterradoramente aunténtico. Único y original. Tal vez por eso lo asesinaron.
En esta Navidad, quisiera regalarles a todos lo mismo: Los anteojos de John Lennon. Para que miren el mundo con ojos nuevos, para que intenten sembrar la paz, para que visualicen su propia felicidad y para que imaginen un futuro mejor.
Son anteojos originales.
Anteojos que pueden  hacernos recordar lo brutales que podemos ser los humanos y lo frágil que puede ser la vida. Anteojos como estos (manchados en su propia sangre) que portaba hace poco más de 35 años, cuando le quitaron la vida y cuya foto twitteó Yoko Ono hace poco. ¡Anteojos que gritan con gran elocuencia que si el hombre quiere sobrevivir, hay que evitar la violencia! ¡Paz para los hombres de buena voluntad!


Pero también pueden ser anteojos visionarios, creativos y geniales, que desafíen los convencionalismos y luchen por sus amores imposibles. Anteojos para imaginar. Artísticos. Anteojos capaces de unir Oriente y Occidente y de derrumbar muros que discriminan. Anteojos de un activista irreverente e inmortal, que vieron que "la vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes". 

Les quiero regalar esos anteojos espirituales, para que imaginen una Navidad diferente, donde se regale más amor que cosas, más esperanza que recompensas, más futuro que presentes, más música que ipods, más paz que dinero, más sueños que instrumentos y más semillas que frutos. ¡Que gocen de una maravillosa Navidad!

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