lunes, 23 de febrero de 2015

Futuro Decano

Querido futuro decano,

He sido decano durante 4 años en la Facultad que usted debe dirigir ahora y la transformación ha sido sencillamente asombrosa para mi. Estoy satisfecho con la evolución hacia la integralidad que hemos logrado y aunque estoy consciente de que pudo avanzar más rápido, el tiempo ha sido necesario para que decanten algunos conceptos. La rigidez y las practicas obsoletas están quedando lenta, pero sostenidamente atrás. El presente es producto de toda la historia de continua transformación que hemos tejido entre muchos. El futuro de su facultad ahora está lleno de posibilidades. Y una buena posibilidad es que el futuro decano, es decir, usted, sea una mejor versión del presente decano, es decir, yo. 
Desde el presente, permítame darle algunos consejos (sé que suena presumido, pero usted está siempre dispuesto a escuchar):
¡No se preocupe y trabaje feliz!
No se resista al cambio, especialmente al cambio de sus planes…
Deje que el cambio inexorable, lo cambie a usted…
Recuerde al colibrí, que no solo debió aprender a suspenderse volando para sacar el néctar de las flores que por pudorosas lo escondieron cada vez mas profundo. También debió estilizar su piquito para llegar más adentro. Flor y colibrí co-evolucionando se perfeccionaron mutuamente hasta convertirse en un espectáculo asombroso.
El cambio que se está generando en educación también tendrá el Efecto Colibrí. Lograr mejor aprendizaje permitirá tener mejores estudiantes y estos requerirán mejores profesores, quienes necesitarán mejores decanos.
Usted, querido futuro decano, será una mucho mejor versión. Tengo muchas esperanzas puestas en usted. No se limite ni se ponga objetivos… Pecará por defecto. Piense en grande, porque en la complejidad educacional emergerán soluciones impensadas. Cambie el modelo, diseñe una educación que esté orientada a integrar el sistema nervioso y consiga desarrollar mentes sanas, flexibles y adaptables. Busque socios y trabaje en equipo. Juntos somos mejores, siempre que seamos diferentes y numerosos. Aproveche la sinergía. No caiga presa de ideologías políticas. Tenga en cuenta que todas son limitantes. Más bien intégrelas en una educación abierta al futuro, dispuesta al cambio y orientada al aprendizaje permanente. Sus ideas son compartidas por muchos. Sea promotor de un nuevo partido político. Uno que luche contra la corrupción, que no acepte conflictos de interés y que no tenga como objetivo la distribución de poder sino la generación de posibilidades.
Ayúdenos a construir un Chile renovado sustentado en una comunidad compacta y amorosa.
No critique y no se queje, inspire. No obedezca, lidere. No tenga miedo, cambie. No sea individualista, coopere. Júntese con gente que lo enriquezca con conversaciones inspiradoras. Consiga socios extravagantes pero optimistas. No tenga subordinados, trabaje con soñadores y rebeldes con causas superiores...Y camine sin detenerse hacia la concreción del sueño de todos: ¡una nueva educación para un nuevo mundo!

Nota: Puedo estar escribiendo esta carta para una versión más evolucionada de mi mismo, pero confieso que son zapatos que parecen grandes para mi.

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