jueves, 13 de noviembre de 2014

Necesitamos la retroexcavadora

Cuando 2 ex presidentes piden recuperar confianzas y alcanzar consensos…
Cuando 4 ex ministros de educación alertan sobre las consecuencias de largo plazo de la reforma educacional…
Cuando 1 ex ministro del interior atribuye todos los problemas del gobierno al actual ministro de educación…
Cuando la opinión pública deja de respaldar la dirección que lleva la discusión educacional, como demuestran las encuestas…
Entonces, parece que ha llegado el momento de ¡usar la retroexcavadora para reformar la reforma!
Todos queremos mejorar la educación.
Porque la educación es un tema de largo plazo que afecta a todos los chilenos, especialmente los más jóvenes…nuestros hijos y nietos. Por lo mismo la educación es un problema de Estado, que debe enfrentarse con una mirada amplia que debe trascender las ideologías políticas.
Estamos viviendo un momento de transformación social y necesitamos recuperar confianzas y acercarnos en lugar de distanciarnos. Pero la reforma educacional nos está polarizando…
La reforma confunde igualdad con equidad. Los políticos en la contingencia, el ministerio y los estudiantes también.
Los padres, los sostenedores, la opinión pública y las autoridades con experiencia política, no se confunden.
No necesitamos ser iguales
Necesitamos generar igualdad de oportunidades para ser felices…
Y lo que nos hace felices, es diferente para cada uno de nosotros.
No hay UNA educación de calidad.
No hay UNA escuela modelo.
No hay UN profesor óptimo.
No hay UNA universidad de excelencia.
Necesitamos la retroexcavadora para una reforma que busca igualdad en lugar de equidad. Porque la igualdad no es posible. En la homogeneidad educacional propuesta por la reforma hay una prisión que nos asfixiará y nos condenará a ser un país unidimensional.
Necesitamos escuelas para artistas que fomenten la creatividad: músicos, pintores, escultores, poetas, escritores y actores…
Necesitamos escuelas para deportistas que cultiven la actividad física: más allá de los futbolistas, también necesitamos atletas, gimnastas y bailarines…
Necesitamos escuelas para personas especiales, porque necesitamos convivir y reconocer que todos tenemos inteligencias y sentidos predominantes diferentes.
Necesitamos técnicos, científicos, humanistas, religiosos, filósofos y personas espirituales…
Sobre todo necesitamos universidades integradoras, que conecten distintas disciplinas y produzcan profesionales autónomos, preparados para el cambio continuo. ¡Y para esto no existe una receta única!
La reforma fracasará irremediablemente, independiente de si se aprueba o no, porque no está orientada a mejorar la educación. No apunta al bienestar del estudiante y menos a su realización personal. Sin importar la cantidad de recursos que se le inyecten a la educación, fallará porque desconoce la naturaleza del ser humano. Por eso hay que reorientarla urgentemente.
Tenemos que reformar la educación orientándola hacia la diversidad. Somos únicos. Necesitamos que existan escuelas diferentes, donde se permita el desarrollo del talento diferenciador. Con proyectos educativos asombrosos, interesantes, flexibles y plásticos. Que existan escuelas heterogéneas donde cada estudiante puede encontrarse en su elemento. Que existan universidades  públicas y privadas, con misiones y visiones radicalmente diferentes, para garantizar un ecosistema social con suficiente diversidad que alimente a una sociedad sana y feliz. Eso es lo que quiero.
Por eso, debemos usar la retroexcavadora para plantar variadas semillas educacionales, apuntando hacia una sociedad compleja y conectada, sana y feliz. Por eso necesitamos la retroexcavadora para demoler ideologías estrechas y diseñar un sistema educacional humano que permita que los jóvenes desarrollen mentes potentes, flexibles y adaptables. Por eso, tengo la esperanza de que con todas estas señales, nuestras autoridades finalmente, recapaciten.
La educación es la esperanza de la humanidad. No juguemos con ella.

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