jueves, 4 de septiembre de 2014

Todo cambia



“Cambia lo superficial
        Cambia también lo profundo
        Cambia el modo de pensar
        Cambia todo en este mundo…
        Cambia, todo cambia”
Julio Numhauser



Cambiar el mundo, una tarea compleja, urgente e inevitable…
Los jóvenes quieren cambiar el mundo. La nueva generación está protestando por el estado en que les estamos entregando las cosas. A nosotros, los más experimentados, nos podría parecer un cargo algo injusto. Si supieran cuanto hemos progresado, tal vez nos agradecerían. Pero por otro lado–siempre hay que mirar el otro lado de la moneda–no podemos dejar de reconocer que tienen una cuota no despreciable de razón. Hemos progresado, pero el costo ha sido alto. Les estamos heredando algunos problemas complejos, como el calentamiento global, la crisis económica, la contaminación, la creciente desigualdad, el cuestionamiento político e institucional, un progresivo malestar social (todos ellos, síntomas de una crisis mundial sistémica). Eso es cierto.
Y sin embargo, el mundo está cambiando acelerada e inexorablemente. Lo que los jóvenes pretenden es generar cambios inmediatos para tener mejores oportunidades. Me parece que se lo merecen. En eso, también estamos de acuerdo.
Para cambiar el mundo, debemos comenzar cambiando nosotros mismos. Ahora mismo. Nuestra generación adulta, abriéndose a nuevas ideas y aceptando las limitaciones de nuestra forma de pensar.  Nuestros jóvenes, explorando nuevos territorios y cuestionando aquello que siempre hemos dado por hecho, desde los hombros de sus padres, porque así lograrán ver más lejos. Ambas generaciones debemos asociarnos para cambiar el futuro de nuestra especie en la Tierra. Juntos podemos generar sinergias y probar que colectivamente somos mas que un grupo de seres humanos.
Propongo entonces que no perdamos más tiempo y no nos quedemos buscando culpables o respondiendo acusaciones. Si estamos donde estamos es porque generación tras generación, la humanidad ha ido acumulando conocimientos para resolver los problemas que se le presentan. Reconozcamos que los problemas que enfrentamos son, a la luz de nuestro entendimiento, cada vez más complejos y que necesitaremos el aporte de todos. Pero siempre hemos estado a la altura de las circunstancias y esta vez no será la excepción, aunque estemos enfrentados a “verdades incómodas”.

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