lunes, 18 de agosto de 2014

La soberbia y los mapas en blanco

Los cisnes negros son acontecimientos improbables e impredecibles que cambian dramáticamente el escenario...
Somos soberbios al medir nuestro conocimiento porque no estamos conscientes de nuestra infinita ignorancia. Creemos que sabemos, pero no percibimos ni el contenido ni la magnitud de lo que desconocemos.
Somos soberbios porque pensamos que somos competentes antes siquiera de intentar una acción. Toda acción se basa en una ilusión. La ilusión de competencia. Ni siquiera nuestra incompetencia nos convence. Encontramos una explicación para nuestros errores. Creemos tener razón, porque no interpelamos nuestras falsas creencias. Demasiado soberbios para cuestionar certezas que ni siquiera nos pertenecen, sino que hemos adoptado de otros, sin reflexionar. Peor aun, nos creemos superiores y pensamos que por serlo, tenemos derecho a imponer nuestras certezas sobre los demás. Si las certidumbres son peligrosas, la soberbia del ser humano, es peor.
Nadie es dueño de la verdad absoluta, aunque ni siquiera esta afirmación es aceptable. La verdad es efímera, traicionera pero tentadora. Las verdades más solidas de la ciencia, han sido desmentidas por la misma ciencia. Al final, solo fueron proposiciones que sirvieron mientras encontrábamos una mejor explicación.
Somos tan soberbios que pensamos que podemos predecir el futuro, en un ambiente de gran complejidad. El futuro es tan solo una posibilidad donde pequeños cambios tienen enormes consecuencias y donde emergen sorpresas inconcebibles para el ser humano actual. El futuro es una probabilidad improbable, impredecible, aunque no lo queramos aceptar.
Pero nuestra soberbia responde a una necesidad. Necesitamos coherencia, y para tenerla, no dudamos en inventar una historia que justifique lo que somos, lo que pensamos y lo que creemos. En busca de esa coherencia, construimos mapas de la realidad-cosmovisiones-que pretenden representar un territorio desconocido. Estos mapas nos sirven mientras nos mantengamos viviendo en condiciones conocidas. Son inútiles para un futuro incierto.
Y sin embargo, los usamos igual.
Educarse es construir mapas agregando información. Cada mapa está basado en nuestras creencias y valores. Usamos el mapa mientras represente el territorio en que vivimos, aunque sepamos que el mapa no es el territorio. Mientras podamos agregarle información coherente. Cuando nos damos cuenta que el mapa ya no representa el nuevo territorio, tenemos una crisis existencial y lo cambiamos por un nuevo mapa, que incluye la información anterior pero que también incorpora información de ese nuevo territorio, haciéndola coherente con nuestras nuevas creencias.
Los mapas que utilizamos describen el camino de nuestra educación. En las complejas condiciones actuales, tenemos que usar mapas con espacios en blanco. Debemos estar preparados para el cambio y la incertidumbre. Para encontrar cisnes negros en nuestro camino. De eso hemos hablado cuando mencionamos educación para la transformación. Una educación para el cambio, individual y colectivo.
Nuestra soberbia, como hemos señalado, nos impide usar mapas en blanco. Tal vez tengamos que aprender algunas lecciones de humildad, antes de usar los nuevos mapas, llenos de espacios en blanco. Mapas interactivos e incompletos. Los verdaderos mapas del futuro.
 

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