martes, 14 de mayo de 2013

El paradigma Postmoderno

Cuando la ciencia comienza a darse cuenta que no tiene todas las respuestas, entonces aparecen algunas dudas. La industrialización del sistema educativo ha llegado demasiado lejos. No solo ha deshumanizado el proceso educativo y ha convertido a cada estudiante en un producto estándar. Hemos homogeneizado a la sociedad y exacerbado la competencia. Todos quieren estudiar lo mismo. Lo "mas rentable"; pero esta visión utilitaria de la educación trae consecuencias. Médicos, ingenieros, abogados y economistas comienzan a proliferar. La masificación de las profesiones más cotizadas provoca problemas imprevistos. Recién entonces comenzamos a darnos cuenta que necesitamos recuperar la "humanidad" y entender que cada estudiante es diferente. El modernismo ha sido superado por un nuevo paradigma: el Postmodernismo.
Las ciencias sociales y las humanidades comienzan a recuperar prestigio. 
Comprendemos que somos seres únicos, con historias, experiencias, capacidades, inteligencias y talentos diversos. Necesitamos entonces un modelo educacional que reconozca la identidad de cada estudiante, es decir que sea personalizado y que desarrolle el pleno potencial del individuo. 
En las instituciones educacionales postmodernas se reconoce la diversidad y se concibe el proceso educativo como una transformación, donde el estudiante desempeña el papel principal. Se reconocen las limitaciones del pensamiento lineal, el reduccionismo del materialismo científico y se comienza a formar al ser humano completo: cuerpo, mente y espíritu.
Ya no solo es importante lo que ocurre afuera, en el mundo material. También es importante lo que ocurre al interior del ser humano, en el mundo de la psique...
Ya no es tan importante lo que se enseña. Es más importante que en el proceso educativo se aprenda. O mejor dicho, que cada estudiante aprenda.
Se comienza a formar una cultura orgánica, donde la diversidad es señal de salud, donde impera la cooperación, la tolerancia y el trabajo en equipo. Los cambios vienen desde abajo y todos quieren contribuir. El ser humano recupera su importancia y el modelo industrial se personaliza. Las redes sociales adquieren relevancia y demuestran su poder de transformación. 
Las cifras, mediciones y procesos propuestas por la modernidad no son capaces de evaluar correctamente al proceso educacional. Hay otras variables mucho más relevantes, que han sido olvidadas. Es necesario hacer diagnósticos mucho más completos. Las mediciones de calidad se complementan con mediciones de cualidad y los procesos de acreditación se contextualizan. 
Hemos escogido el celular como símbolo de este paradigma, primero por su conectividad, segundo por ser personal, tercero por su multiplicidad de funciones y por último, por la instantaneidad con que nos permite comunicarnos.
En este escenario, el profesor deja de verse como profesor de cierta disciplina y comienza a comprender que su verdadero rol es ser profesor de personas, entendiendo que transforma estudiantes inmaduros en adultos equilibrados que van a ser un verdadero aporte a la sociedad. El desarrollo equilibrado de la persona: del cuerpo, la mente y del carácter o personalidad, son su prioridad. 
Como todo está conectado, los límites de las salas de clases y del horario comienzan a diluirse y el trabajo interdisciplinario y el trabajo en equipo, son cada vez notorios. El currículo está interrelacionado y orientado hacia la comunidad. Las consecuencias de nuestros actos, en el corto y en el largo plazo son consideradas en los procesos de toma de decisión. 
Los profesores tradicionales están frustrados porque han perdido autoridad y no se reconoce su esfuerzo y dedicación. Sienten que los estudiantes ya no los respetan y por tanto, ellos hacen lo propio.
Los profesores modernos se desconciertan con la falta de competitividad de sus estudiantes y su displicencia frente al éxito que podrían alcanzar alguna disciplina. Tienen objetivos muy distintos. El progreso no parece importarles y sin embargo muestran una solidaridad impactante.
El profesor postmoderno comprende que cada estudiante tiene un rol distinto en la sociedad y que si hace bien su trabajo, ese estudiante debe superarlo en muchas áreas. No lo juzga desde su perspectiva sino que comprende que ese estudiante vive en otro momento histórico y debe prepararlo lo mejor posible, para un futuro incierto y demandante. En la siguiente generación se juega la sustentabilidad del proyecto humano. Entonces comprende que debe respetar a cada uno de sus alumnos actúa en consecuencia. 
Las dificultades que ha tenido la implementación del constructivismo en el sistema educativo,  a pesar de su aceptación teórica, demuestran que el diseño del modelo educacional requiere transformaciones estructurales para su aplicación práctica. Esta barrera parece inamovible para quienes participan en el sistema educativo y no se visualiza por donde avanzar.
La solución al problema educacional, sin embargo, está emergiendo. Pero desde una perspectiva completamente diferente, una perspectiva que nace fuera de esta Tierra y que implica un nuevo cambio paradigmático...

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